CARPETA DE INFORMACIÓN
MONTREAL 1998
PRIMERA REUNIÓN DEL COMITÉ INTERGUBERNAMENTAL DE NEGOCIACIÓN SOBRE
CONTAMINANTES ORGÁNICOS PERSISTENTES
29 de junio a 3 de julio de 1998 - Montreal, Canadá
Indice
Producido por la División de Productos Químicos del PNUMA
y la Oficina de Información para las Convenciones, del PNUMA
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Documento no oficial,
sólo para uso de la prensa
Comienzan las conversaciones relativas a un tratado sobre
contaminantes orgánicos persistentes
Montreal, 29 de junio de 1998.- Más de 100 gobiernos se reúnen en Montreal la semana del 29 de junio, en ocasión de la primera ronda de conversaciones sobre un acuerdo internacional encaminado a reducir al mínimo las descargas y emisiones de contaminantes orgánicos persistentes, como el DDT y los PCB, en el medio ambiente.
"Además de causar enfermedades y la muerte por contacto directo, muchos productos químicos y plaguicidas altamente tóxicos persisten durante años en el medio ambiente, donde causan daños a largo plazo en la salud humana y la naturaleza", afirmó Klaus Töpfer, Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que patrocina las negociaciones. "Estas sustancias se desplazan sin obstáculos a través de las fronteras internacionales, incluso a las regiones más distantes, creando un problema mundial, que exige una solución mundial."
Un conjunto cada vez más importante de elementos científicos demuestra que la exposición a dosis muy pequeñas de determinados contaminantes orgánicos persistentes (situados entre las sustancias más tóxicas que se conocen) puede provocar cáncer, daños en los sistemas nerviosos central y periférico, enfermedades del sistema inmunitario, anomalías en la reproducción y trastornos en el crecimiento normal de lactantes y niños.
Otra preocupación objeto de examen en las negociaciones sobre un tratado es la creciente acumulación de existencias indeseables y obsoletas de plaguicidas y productos químicos tóxicos, particularmente en los países en desarrollo. Los emplazamientos de vertimiento y bidones tóxicos que datan de los decenios de 1950, 1960 y 1980 se están deteriorando y dejan filtrar en el suelo productos químicos que envenenan los recursos hídricos, la fauna y la flora, y perjudican a los seres humanos. Una gran cantidad de infraestructura y equipos, por ejemplo, transformadores y condensadores eléctricos, se acercan también al final de su vida útil y pueden dejar escapar productos químicos peligrosos, como los PCB.
Las conversaciones de Montreal se han de centrar en una lista de 12 contaminantes orgánicos persistentes: aldrina, clordano, DDT, dieldrina, dioxinas, endrina, furanos, heptacloro, hexaclorobenceno, mirex, PCB y toxafeno; se han de establecer criterios científicos para precisar otros contaminantes orgánicos persistentes que puedan añadirse ulteriormente a la lista.
La segunda ronda de conversaciones está fijada provisionalmente del 8 al 12 de febrero de 1999; se prevé que las negociaciones finalicen para el año 2000.
Nota a los periodistas: pueden obtenerse los documentos oficiales y otros datos a
través de Internet, en la dirección http://irptc.unep.ch/pops/. Para mayor información,
diríjase a Michael Williams, teléfono (+41 22) 917 8242, fax (+41 22) 797 3464, correo
electrónico mwilliams@unep.ch
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¿Qué se entiende por contaminantes orgánicos persistentes?
Junio de 1998. De todos los productos contaminantes que se liberan cada año en el medio ambiente a raíz de la actividad humana, los contaminantes orgánicos persistentes figuran entre los más peligrosos. Se trata de sustancias altamente tóxicas, que tienen una serie de consecuencias negativas en los seres humanos y los animales, en particular, muerte, enfermedades y defectos congénitos. Entre los efectos específicos pueden mencionarse cáncer, alergias e hipersensibilidad, desórdenes en el sistema nervioso central y periférico, anomalías en la reproducción y perturbaciones en el sistema inmunitario. Se considera asimismo que algunos contaminantes orgánicos persistentes causan desórdenes endocrinos que, al alterar el sistema hormonal, pueden dañar los sistemas reproductivo e inmunológico de los individuos expuestos y de sus descendientes, tener efectos carcinógenos, y generar trastornos en el crecimiento.
Estos compuestos sumamente estables pueden durar años o decenios sin descomponerse. Circulan por todo el mundo a través del proceso conocido como "efecto de saltamontes". Los contaminantes orgánicos persistentes liberados en un lugar del mundo pueden, a través de un proceso repetitivo (con frecuencia, estacional) de emisión, deposición, emisión, deposición, ser transportados por la atmósfera a regiones muy distantes de la fuente originaria.
Además, los contaminantes orgánicos persistentes se concentran en los organismos vivos a través de otro proceso llamado bioacumulación. Estos contaminantes, pese a no ser solubles en agua, son rápidamente absorbidos por el tejido adiposo, en que las concentraciones pueden multiplicar el nivel básico hasta 70.000 veces. Los peces, las aves depredadoras, los mamíferos y los seres humanos se sitúan al final de la cadena alimentaria, y absorben las concentraciones más elevadas. Cuando estos individuos se desplazan, los contaminantes orgánicos persistentes se desplazan con ellos. Como resultado de estos dos procesos, pueden encontrarse estos agentes en personas y animales de regiones como el Ártico, situadas a miles de kilómetros de cualquier fuente importante de dichas sustancias.
Los contaminantes orgánicos persistentes se utilizan como plaguicidas, se consumen en la industria o son generados no intencionalmente como subproductos de diversos procesos industriales. Las 12 sustancias que, según se admite, requieren las medidas más urgentes, son:
*Aldrina - Plaguicida utilizado en la lucha contra los insectos del suelo como el termes, saltamontes, gusano de la raíz del maíz y otras plagas, la aldrina puede también matar aves, peces y seres humanos. Se estima que, en el curso de un accidente, cientos de aves costeras, acuáticas y paserinos murieron a lo largo de la costa del Golfo de Texas por haber comido arroz tratado con aldrina, o animales que habían ingerido este arroz. En los seres humanos se estima que cerca de 5 gramos constituye una dosis mortal para un hombre adulto. En la mayor parte de los casos, los seres humanos están expuestos a la aldrina a través de los productos lácteos y la carne de animales. Algunos estudios realizados en la India indican que la ingesta media diaria de aldrina y de su derivado, la dieldrina (véase infra) es de unos 19 microgramos por persona. La utilización de la aldrina está prohibida o rigurosamente restringida en muchos países.
*Bifenilos policlorados - Estos compuestos se utilizan en la industria como fluidos de intercambio térmico, en transformadores y condensadores eléctricos y como aditivos en pinturas, papel autocopiante y plásticos. De los 209 tipos diferentes de PCB, trece presentan una toxicidad similar a la dioxina. Su persistencia en el medio ambiente corresponde al grado de cloración, y la semivida puede variar de diez días a un año y medio. Los PCB son tóxicos para los peces, causando su muerte en dosis más elevadas, y afectando la reproducción en dosis inferiores. Con arreglo a la investigación existiría también una correlación entre estas sustancias y los problemas de reproducción y supresión del sistema inmunitario en diversos animales silvestres, como las focas y los visones.
Un gran número de personas ha estado expuestas a los PCB a través de la contaminación alimentaria. El consumo de aceite de arroz contaminado con PCB en el Japón, en el 1968, y en Taiwán, en 1979, provocó la pigmentación de las uñas y las membranas mucosas y la inflamación de los párpados, además de cansancio, náuseas y vómitos. Debido a la persistencia del PCB en el cuerpo de su madre, los niños de Taiwan mostraban retardos de crecimiento y problemas de comportamiento hasta siete años después del incidente. Del mismo modo, los hijos de mujeres que habían consumido grandes cantidades de pescado contaminado del Lago Michigan mostraban disfunciones a corto plazo en la memoria. El PBC también suprime el sistema inmunitario humano y está enunciado como un probable carcinógeno humano.
*Clordano - Utilizado considerablemente en la lucha contra los termes y como insecticida de amplio espectro en una serie de cultivos agrícolas, el clordano permanece en el suelo durante mucho tiempo y, según se dice, su periodo de semivida sería de un año. Los efectos mortales del clordano en los peces y aves varían según las especies, pero las pruebas indican que puede ser mortal para el pato real, la codorniz americana (colinus virginianus) y el camarón boreal. El clordano puede afectar el sistema inmunitario y está clasificado como una categoría posible de agente carcígeno en los seres humanos. Se estima que el hombre se expone a esta sustancia a través del aire, y se ha detectado clordano en el aire de espacios cerrados en residencias de los Estados Unidos y el Japón. El clordano está prohibido o rigurosamente restringido en docenas de países.
*DDT - Tal vez el más tristemente célebre de los contaminantes orgánicos persistentes, el DDT, se utilizó ampliamente durante la Segunda Guerra Mundial para proteger a los soldados y civiles del paludismo, el tifus y otras enfermedades propagadas por los insectos. Después de la guerra, el DDT se siguió utilizando para combatir enfermedades y se fumigó en una variedad de cultivos agrícolas, especialmente, el algodón. En muchos países se continúa aplicando DDT contra los mosquitos, para luchar contra el paludismo. Debido a su estabilidad, su persistencia (hasta un 50% puede permanecer en el suelo de 10 a 15 años después de su aplicación) y su utilización generalizada, pueden encontrarse residuos de DDT en todas partes; así pues, se ha detectado DDT residual incluso en el Ártico.
El efecto tóxico más conocido del DDT es tal vez el adelgazamiento del cascarón de los huevos de aves, especialmente las aves de rapiña. Sus consecuencias en las poblaciones de aves incitaron a su prohibición en muchos países durante el decenio de 1970. Treinta y cuatro países han prohibido el DDT, mientras que otros 34 restringen rigurosamente su utilización. Sin embargo, se lo ha detectado en los alimentos en diversas zonas de todo el mundo. Si bien los residuos en los animales domésticos han disminuido constantemente en los últimos veinte años, el DDT contenido en los alimentos sigue siendo la amenaza más importante para las poblaciones en general. Los efectos agudos del DDT a corto plazo son escasos, pero se ha determinado la correlación entre una exposición prolongada y efectos crónicos en la salud. Se ha detectado DDT en la leche materna, lo cual plantea graves preocupaciones acerca de la salud de los lactantes.
*Dieldrina - Utilizada principalmente para luchar contra los termes y las plagas que atacan a los textiles, la dieldrina se ha empleado también para combatir las enfermedades propagadas por insectos y a los insectos que viven en suelos agrícolas. Su semivida en el suelo es de aproximadamente cinco años. El plaguicida aldrina se convierte rápidamente en dieldrina, por lo cual las concentraciones de aldrina en el medio ambiente son superiores a lo que indicaría solamente la utilización de esa sustancia. La dieldrina es sumamente tóxica para los peces y otros animales acuáticos, particularmente las ranas, cuyos embriones pueden manifestar deformaciones de la espina dorsal, tras una exposición a niveles básicos de la sustancia. Se han encontrado residuos de dieldrina en el aire, el agua, el suelo, los peces, las aves y los mamíferos, incluidos los seres humanos. Los alimentos constituyen la principal fuente de exposición para la población en general. Por ejemplo, la dieldrina ocupaba el segundo lugar entre los plaguicidas más comunes detectados en un estudio de la leche pasteurizada en los Estados Unidos.
*Dioxinas - Estos productos químicos se generan de manera no intencional por la combustión incompleta, así como durante la fabricación de plaguicidas y otras sustancias cloradas. E n su mayor parte estas emisiones resultan de la combustión de desechos de hospitales, residuos municipales, desechos peligrosos, y también de las emisiones de automotores, y la combustión de turba, carbón y madera. Hay 75 tipos diferentes de dioxinas, de los cuales 7 son considerados inquietantes. Se determinó la presencia de un tipo de dioxina en el suelo 10 a 12 años después de la exposición original. Se ha establecido la correlación entre las dioxinas y una serie de efectos negativos en los seres humanos, lo que incluye desórdenes inmunológicos y enzimáticos, así como la cloracné, y esta sustancia está clasificada como un posible carcinógeno humano. Los experimentos con animales en laboratorios mostraron que aquellos a quienes se había administrado dioxinas padecían una serie de efectos, incluido un aumento de los defectos congénitos y de los nacimientos de ejemplares muertos. Los peces expuestos a estas sustancias murieron poco después de finalizada la exposición. Los alimentos (principalmente de origen animal) constituyen la principal fuente de exposición para los seres humanos.
*Endrina - Es un insecticida foliar utilizado en algunos cultivos como el algodón y los cereales. Se ha usado también como rodenticida, en la lucha contra, por ejemplo, ratones y campañoles. Los animales pueden metabolizarlo, por lo cual no se acumula en el tejido adiposo en la misma medida que otros productos químicos con estructura semejante. Sin embargo tiene una semivida en el suelo de hasta de doce años. Además, la endrina es altamente tóxica para los peces. Los embriones de Cyprinodon variegatus expuestos a niveles elevados de endrina nacieron prematuramente y todos murieron al noveno día de exposición. La vía principal de exposición para la población humana en general es a través de la alimentación, si bien se estima que la ingesta dietética actual se sitúa por debajo de los umbrales considerados seguros por las autoridades sanitarias de todo el mundo.
* Furano - Estos compuestos se producen de forma no intencionada, muchas veces a partir de los mismos procesos que generan las dioxinas, y también durante la producción de PCB (véase infra) Otra similitud es que también han sido detectados en las emisiones procedentes de incineradores de desechos y automóviles. Los furanos tienen una estructura semejante a las dioxinas, y producen muchos efectos tóxicos similares. Hay 135 tipos diferentes, y su toxicidad varía. Los furanos persisten en el medio ambiente por períodos largos, y están clasificados como posibles carcinógenos humanos. Los alimentos, en particular los productos de origen animal, constituyen la principal fuente de exposición para los seres humanos. Se han detectado también furanos en los lactantes alimentados con leche materna.
*Heptacloro - Utilizado principalmente para matar insectos del suelo y termes, el heptacloro se ha empleado más ampliamente para combatir los insectos del algodón, saltamontes, otras plagas de los cultivos, y los mosquitos vectores del paludismo. Se considera que es responsable de la disminución de varias poblaciones de aves silvestres, incluidos el ganso canadiense y el cernícalo americano en la cuenca del Río Columbia, de los Estados Unidos. Estos gansos murieron tras haber comido semillas tratadas con cantidades de heptacloro inferiores a los niveles de utilización recomendados por el fabricante, lo que indica que incluso una utilización responsable de esa sustancia puede contribuir a destruir la fauna y la flora. Las pruebas de laboratorio han mostrado asimismo que las dosis elevadas de heptacloro pueden ser mortales para los visones, las ratas y los conejos, y que las dosis más bajas producen cambios negativos en el comportamiento y reducen los resultados en la reproducción . El heptacloro está clasificado como posible carcinógeno humano, y unas dos docenas de países han prohibido o restringido rigurosamente su utilización. Los alimentos constituyen la fuente principal de exposición para los seres humanos y se han detectado residuos en la sangre de ganado vacuno en los Estados Unidos y Australia.
*Hexaclorobenceno - Fungicida introducido por primera vez en 1945 para tratar semillas, el hexaclorobenceno ataca los hongos que afectan a los cultivos alimentarios Se utiliza ampliamente para luchar contra para la caries del trigo. Es también un producto secundario de la fabricación de determinados productos químicos industriales, y existe como una impureza en varias fórmulas de plaguicidas. Las poblaciones de Turquía oriental que consumieron cereales tratados con hexaclorobenceno entre 1954 y 1959 experimentaron una serie de síntomas, por ejemplo, lesiones cutáneas fotosensibles, cólicos y debilitamiento; varios miles desarrollaron un desorden del metabolismo llamado porpiria túrcica, y el 14% murieron. Las madres también transmitieron el hexaclorobenceno a sus hijos lactantes, a través de la placenta y de la leche materna. En dosis elevadas, el hexaclorobenceno es mortal para algunos animales y, en cantidades inferiores, afecta negativamente sus resultados reproductivos. Se ha encontrado esta sustancia en todo tipo de alimentos, y un estudio de carne española determinó la presencia de hexaclorobenceno en todas las muestras. Se estima que en la India, la ingesta media diaria de la sustancia es de 0,13 microgramos por kilogramo de peso corporal.
*Mirex - Este insecticida se utiliza principalmente para combatir las hormigas rojas, y se ha empleado contra otros tipos de hormigas y termes. Se ha utilizado también como pirorretardante en plásticos, caucho y objetos eléctricos. Al parecer, la exposición directa al mirex no causaría daños al ser humano, pero algunos estudios en animales de laboratorio han incitado a que se lo clasifique como posible agente carcinógeno. Otros estudios demostraron que el mirex es tóxico para varias especies vegetales y peces y crustáceos, y se considera que es uno de los plaguicidas más estables y persistentes, y tiene una semivida de hasta diez años. La principal vía de exposición del ser humano al mirex es a través de los alimentos, en particular, carne, pescado y caza.
*Toxafeno - Este insecticida se emplea en los cultivos de algodón, cereales, frutas, nueces y hortalizas. Se ha utilizado también para luchar contra las garrapatas y los ácaros del ganado. El toxafeno fue el plaguicidas más ampliamente utilizado en los Estados Unidos en 1975. Hasta el 50% de una emisión de toxafeno puede persistir en el suelo por doce años. En el caso de los seres humanos, la fuente más probable de exposición al toxafeno es la alimentación. Si bien la toxicidad de la exposición directa para los seres humanos no es elevada, el toxafeno ha sido indicado como posible carcinógeno humano debido a sus efectos en animales de laboratorio. Es altamente tóxico para los peces; la trucha de arroyo expuesta al toxafeno durante 90 días experimentó una reducción del 46 por cierto del peso y se redujo la viabilidad de los huevos. Una exposición prolongada a niveles de 0,5 microgramos por litro de agua redujo la viabilidad de los huevos a cero. Treinta y siete países han prohibido el toxafeno y otros once han restringido rigurosamente su utilización.
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La respuesta de la comunidad internacional a los
contaminantes orgánicos persistentes
Junio de 1998. Hace más de treinta años, en "Silent Spring", de Rachel Carson, se ponían de relieve los riesgos del dicloro-difenil-tricloretano (DDT) y otros plaguicidas, al evocarse la inquietante imagen de una primavera sin pájaros. Ello atrajo la atención de los medios de comunicación y a principios del decenio de 1970 incitó a varios países a adoptar medidas jurídicas tendentes a prohibir o limitar rigurosamente la utilización del DDT. Los gobiernos decidieron asimismo prohibir o limitar la utilización de otros compuestos químicos, atendiendo a las pruebas científicas cada vez más concluyentes de que también eran tóxicos para los seres humanos y los animales.
Desde entonces, numerosos países han aprobado legislaciones nacionales a fin de regular la producción y utilización de productos químicos peligrosos. No obstante, habida cuenta de que los contaminantes orgánicos persistentes se dispersan en todo el mundo, las medidas aisladas de un país no bastarían para proteger a sus ciudadanos o a su medio ambiente de dichas sustancias, y resulta esencial una acción concertada de la comunidad internacional.
Afortunadamente, existen soluciones sustitutivas para la mayor parte de los contaminantes orgánicos persistentes. El problema estriba en que, a menudo, los elevados costos, la falta de sensibilización pública y la ausencia de infraestructura y tecnología apropiadas, impiden ponerlas en práctica. Por lo tanto, para reducir al mínimo la necesidad de utilizar dichos contaminantes, la comunidad internacional tendrá que hacer uso de todos los instrumentos de que disponga, entre los cuales, la educación, los incentivos, las reglamentaciones y, si es necesario, la prohibición.
Las soluciones deben adaptarse a las propiedades y utilizaciones específicas de cada producto químico, así como a las condiciones climáticas y socioeconómicas de cada país. Sin embargo, se debe actuar rápidamente, pues debido a la persistencia de esos productos químicos en el agua y en el suelo, y su acumulación en tejidos vivos, que cada año que transcurra sin haberse resuelto el problema supone nuevas décadas de exposiciones adicionales.
Primer paso: mejorar la coordinación
Antes de 1992, la acción internacional respecto de los productos químicos se centraba principalmente en la elaboración de instrumentos para evaluar los riesgos y la realización de evaluaciones internacionales de productos químicos prioritarios. La mayor parte de esta labor fue llevada a cabo en el marco del Programa de Productos Químicos de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE); del Programa Internacional de Seguridad de las Sustancias Químicas, aplicado conjuntamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ; y de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Posteriormente, en 1992, los gobiernos se reunieron en Río de Janeiro y aprobaron el Programa 21, en el que se incluye el capítulo 19 relativo a la gestión ecológicamente racional de los productos químicos tóxicos, incluida la prevención del tráfico ilícito internacional de productos tóxicos y peligrosos. En este capítulo se instaba a la creación de un Foro Intergubernamental sobre Seguridad Química, encargado de promover la coordinación de la labor internacional en materia de productos químicos. Desde su establecimiento en 1994, el Foro ha proporcionado orientaciones de política y estrategias para armonizar los métodos de evaluación de riesgos y la clasificación de los productos químicos, así como para el fortalecimiento del intercambio de información, la reducción de riesgos, el fomento de la capacidad de gestión en materia de productos químicos, etc.
Entretanto, se estableció el Programa Interinstitucional para la Gestión Racional de las Sustancias Químicas, con el objeto de promover la coordinación entre las organizaciones internacionales interesadas en la aplicación del capítulo 19 del Programa 21. Entre los participantes actuales en dicho Programa figuran el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), el Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).
Segundo paso: reglamentar el comercio internacional
Las primeras medidas adoptadas para reglamentar el comercio internacional de productos químicos peligrosos fueron el Código Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de Plaguicidas, de la FAO (enmendado en 1989), y las Directrices de Londres para el intercambio de información acerca de productos químicos objeto de comercio internacional, del PNUMA (enmendadas en 1989). Ambos instrumentos han llevado a la creación del Procedimiento del Consentimiento Fundamentado Previo ("PIC") voluntario, que está administrado conjuntamente por el la FAO y PNUMA.
El PIC es un medio de obtener una decisión oficial de los países importadores, y de difundir esa decisión, acerca de la voluntad de esos países de recibir o no en el futuro envíos de tales productos químicos. La finalidad del procedimiento es fomentar una distribución equitativa de la responsabilidad entre los países exportadores e importadores en lo que respecta a la protección de la salud humana y del medio ambiente con respecto a los efectos nocivos de ciertos productos químicos peligrosos que son objeto de comercio internacional. Este procedimiento voluntario abarcó 22 plaguicidas y cinco productos químicos industriales, entre los cuales figuran siete de los 12 contaminantes orgánicos persistentes (POPs).
El sistema establecido con arreglo al procedimiento del consentimiento fundamentado previo voluntario ha funcionado correctamente, y 154 países han participado en el mismo. Sin embargo, a mediados del decenio de 1990, algunos gobiernos consideraron que era necesario disponer de un tratado jurídicamente vinculante para regular el comercio de esos productos químicos peligrosos. Las negociaciones para elaborar el tratado se iniciaron en 1996, y tras cinco reuniones, 95 países acordaron, en marzo de 1998, el projecto de un texto de un convenio sobre aplicación del procedimiento de consentimiento fundamentado previo a ciertos plaguicidas y productos químicos peligrosos objeto de comercio internaional. Se espera que el tratado sea abordado y aprobado en una Conferencia Diplomática de alto nivel que se celebrará en Rotterdam los días 10 y 11 de septiembre.
Al facultar a los importadores a decidir qué productos químicos quieren en sus países y prohibir la entrada de aquellos que no pueden gestionar de manera segura, el llamado "Convenio PIC" establecerá una primera línea de defensa contra futuros accidentes imputables a los productos químicos.
Tercer paso: reducir al mínimo las descargas y emisiones
En mayo de 1995, el Consejo de Administración del PNUMA solicitó una evaluación internacional de los 12 contaminantes orgánicos persistentes reconocidos (Decisión 18/23). En respuesta, el Programa Interinstitucional para la Gestión Racional de las Sustancias Químicas hizo un resumen de las publicaciones científicas en materia de contaminantes orgánicos persistentes y reunió la información disponible sobre su composición química, toxicidad, dispersión en el medio ambiente y otras importantes propiedades.
En noviembre de ese año, en una reunión capital celebrada en Washington, la Conferencia Intergubernamental para adoptar un programa mundial de acción para la protección del medio marino de las actividades realizadas en tierra, se instó a entablar negociaciones con miras a establecer un tratado jurídicamente vinculante para reducir o eliminar la descarga, fabricación y utilización de los 12 contaminantes orgánicos persistentes. En la Declaración de Washington se estipulaba que en todo tratado de esta índole se debían tener en cuenta las circunstancias de los países que pudieran necesitar asistencia para reducir o eliminar esas sustancias.
En junio de 1996, el Foro Intergubernamental sobre Seguridad Química llegó a la conclusión de que había elementos suficientes que demostraban la necesidad de emprender una acción internacional, incluido un instrumento jurídicamente vinculante en el plano mundial, con el objeto de reducir los riesgos que plantean los contaminantes orgánicos persistentes para la salud humana y el medio ambiente. Se hicieron llegar esas recomendaciones al Consejo de Administración del PNUMA y a la Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud.
En febrero de 1997, el Consejo de Administración del PNUMA, en respuesta a las exhortaciones reiteradas a que se adoptaran medidas al respecto, otorgó a un comité intergubernamental de negociación el mandato para elaborar un tratado sobre los contaminantes orgánicos persistentes (Decisión 19/13C). Las negociaciones, que se iniciarán con una primera ronda el 29 de junio en Montreal, deberían concluirse en el año 2000.
El Consejo de Administración solicitó asimismo al Comité Intergubernamental de Negociación que estableciera un grupo de expertos a fin de determinar los criterios y procedimientos científicos para identificar los contaminantes orgánicos persistentes que podrían añadirse a los 12 ya acordados, a fin de tomar medidas en el futuro. El Consejo instó además a trabajar en la elaboración e intercambio de información; la evaluación y el seguimiento de las estrategias de respuesta; la determinación de alternativas a los contaminantes orgánicos persistentes; la individualización e inventario de dichos contaminantes; la cuantificación de la capacidad disponible para incinerar o destruir las existencias no deseadas; y la identificación de fuentes de emisiones de dioxina y furano.
En la Decisión 19/13 se recomienda asimismo que el Comité Intergubernamental de Negociación tome debidamente en cuenta el protocolo sobre contaminantes orgánicos persistentes elaborado recientemente por la Comisión Económica para Europa (CEPE) de las Naciones Unidas en el marco de la Convención sobre la contaminación atmosférica transfronteriza a larga distancia. El proyecto preliminar contiene los detalles de procedimientos para reducir al mínimo y, en algunos casos, prohibir la utilización o la producción de 16 contaminantes orgánicos persistentes. Los países de Europa aprobarán ese protocolo en la reunión Ministerial Paneuropea que se celebrará el 24 de junio de 1998 en Aarhus, Dinamarca.
Principios básicos de un tratado sobre contaminantes orgánicos persistentes
Aunque es demasiado pronto para predecir cuáles serán los términos del acuerdo sobre contaminantes orgánicos persistentes, de la labor técnica antes citada se puede inferir que en ese futuro tratado podría ser necesario identificar las utilizaciones y fuentes de los contaminantes, así como sus alternativas y los procesos que los generan. Asimismo podría convenir que se especifique el modo de afianzar la capacidad nacional para gestionar y reducir los riesgos derivados de esas sustancias y para abordar los mecanismos de financiación de los proyectos de reducción de los contaminantes orgánicos persistentes. Además, el Consejo de Administración del PNUMA ha adoptado algunos principios que podrían incorporarse en el documento definitivo, entre los cuales pueden mencionarse los siguientes:
* Cada contaminante orgánico persistente es diferente. La lista inicial de 12 sustancias escogida como objetivo comprende plaguicidas, productos químicos industriales y derivados casuales. En cualquier plan de acción será necesario adoptar diferentes enfoques para cada una de esas diferentes categorías de contaminantes. Si bien la promoción de alternativas más seguras puede ser idónea en el caso de los plaguicidas, podría resultar menos apropiada para las dioxinas y los furanos, que son derivados casuales de otros procesos industriales. Reducir la emisión de esos contaminantes exigirá que las empresas y las incineradoras de residuos municipales adopten tecnologías más limpias y se modifiquen los actuales procesos de fabricación.
* Cada país es diferente. El Consejo de Administración del PNUMA estableció que todo tratado debe tener en cuenta "las necesidades especiales de los países en desarrollo y de los países con economías en transición". Esas naciones a menudo no están en condiciones de adoptar productos alternativos, porque son más caros. No siempre pueden permitirse incorporar tecnologías industriales más modernas y limpias. Con frecuencia, tampoco disponen de infraestructura para ofrecer soluciones alternativas a las sustancias contaminantes, divulgar la información sobre esas alternativas o vigilar y asegurar el cumplimiento de las limitaciones a la utilización de esos contaminantes. Por lo tanto, en todo acuerdo jurídicamente vinculante cabría abordar la cuestión de la transferencia de tecnología y el apoyo financiero a las naciones con menos recursos.
* No hay soluciones mágicas. No se puede aplicar una solución única y uniforme al problema de los contaminantes orgánicos persistentes. Entre las medidas posibles se podría fomentar la reducción de emisiones de dichas sustancias imponiendo requisitos tecnológicos específicos, establecer metas en el plano nacional y prohibir totalmente su producción y utilización. Una solución estribaría en la gestión segura y eficaz de las reservas actuales de contaminantes orgánicos persistentes que han dejado de producirse. La enseñanza de la manera correcta de utilizar insecticidas podría contribuir a reducir las descargas, y una mejor proceso de imposición de la ley y de vigilancia actuaría como disuasivo de un uso indebido. En el caso de algunos contaminantes, las campañas de sensibilización podrían contribuir a una utilización generalizada de otras opciones más seguras, mientras que para otros podría ser necesario establecer restricciones jurídicas o prohibiciones. El Consejo de Administración reconoció que, para la realización de los compromisos que se asuman en el marco del tratado, será necesario un periodo de aplicación gradual. El Consejo de Administración exhortó asimismo a los gobiernos a adoptar medidas voluntarias independientemente de cualquier tratado y solicitó que se coordinaran los esfuerzos de las diversas iniciativas regionales e internacionales en la materia.
* Las soluciones han de tener fundamentos científicos. El Consejo de Administración consideró que la aportación de los expertos científicos y técnicos era de importancia fundamental para la solución del problema. Una rigurosa determinación de los riesgos de esos contaminantes, unas directrices específicas para su eliminación segura o (por lo menos) su utilización segura y adecuada, y una investigación continua de alternativas más seguras y procedimientos de fabricación más limpios, son elementos muy importantes en cualquier plan de acción internacional.
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Glosario de siglas y términos usuales
relativos a las negociaciones sobre contaminantes orgánicos persistentes
El siguiente glosario contiene una lista de siglas y términos usuales más comunes para los participantes y observadores en la primera ronda de conversaciones de Montreal.
I) Actores
II) Medidas (reuniones, documentos, procesos)
III) Cuestiones